Con este panorama, especialistas prevén que el dólar continuará su ascenso, aunque de manera más contenida en comparación con el mes previo. Para algunos analistas, esto no se trata de una presión cambiaria, sino de una corrección tras meses de estabilidad, aunque esto dependerá en gran medida del contexto internacional.
De acuerdo al último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la encuesta más amplia del ámbito local realizada por el Banco Central (BCRA), las proyecciones del tipo de cambio nominal indican una cotización promedio de $1482 durante julio.
Es importante recordar que en junio se registró un aumento destacado en todos los tipos de cambio, con un promedio del 5%. Un informe de una consultora detalló que el peso argentino sufrió una depreciación mensual del 4,2%, sobrepasando la inflación de ese período por primera vez en el año. “Este movimiento no responde a una alteración en el esquema de política económica o en el régimen cambiario, sino mayormente a vientos de frente en el plano internacional”, explicó la consultora.
Atribuyó este fenómeno a la fortaleza global del dólar, impulsada por una postura restrictiva de la Reserva Federal de Estados Unidos y la posibilidad de un aumento en las tasas de interés, así como al descenso en el valor del petróleo, factores que han presionado a las monedas emergentes. En este sentido, observó que el BCRA se adaptó a la dinámica externa y a las menores entradas de divisas del sector privado, lo que se reflejó en una desaceleración de sus compras de reservas: acumuló alrededor de US$1418 millones en junio, la cifra más baja en este aspecto desde febrero.
Andrés Reschini, director de una consultora financiera, comentó que “hay chances de que siga subiendo, pero a un ritmo más lento”. Esta situación se debe a las intervenciones del BCRA en el mercado de futuros y bonos dollar-linked, además de la desaceleración en la acumulación de reservas a finales de junio y comienzos de julio, que buscan “suavizar esta tendencia”. Recalcó que el grado de intervención no refleja episodios de estrés cambiario, sino que busca mitigar un movimiento temporal.
El Gobierno oficializó un canje de deuda con el BCRA por un total de US$2000 millones. En esta operación, la autoridad monetaria cedió sus tenencias del bono ajustable por inflación Boncer TZXD6 (con vencimiento en diciembre de 2026) a cambio de dos Letras del Tesoro atadas al dólar (Lelink), con vencimientos el 31 de julio y el 31 de agosto de 2026. Esto indica que el BCRA ha empezado a liquidar gran parte de esos títulos para proporcionar cobertura cambiaria al mercado, intentando así controlar el aumento en la demanda de dólares que se ha observado en las últimas semanas.
Sin embargo, Reschini advirtió que la evolución del dólar a nivel global y las principales monedas de la región influirán en la velocidad de incremento del tipo de cambio.
Martín Polo, jefe de estrategia en una firma financiera, anticipó que en el segundo semestre el dólar se mantendrá por encima de la inflación y las tasas de interés actuales. “Es un camino saludable para recuperar la competitividad perdida en los primeros cinco meses del año, donde el dólar estuvo anclado mientras la inflación aumentaba”, analizó. Con la desinflación consolidándose y una expectativa de aumento de precios por debajo del 2% en los próximos meses, “hay margen para que el tipo de cambio suba sin generar tanta presión en la macroeconomía”.
Además, Polo indicó que el BCRA ha comenzado a reducir sus compras debido a que las “bondades” de la primera mitad del año, como los buenos precios internacionales y el aumento de exportaciones, están empezando a disminuir. La caída en las cotizaciones globales de commodities, junto con una menor liquidación de divisas del sector agropecuario, incrementa la presión sobre el balance cambiario, a lo que se suma un repunte en la actividad económica local y un incremento en la demanda de dólares. No obstante, Polo consideró que la situación no es “explosiva” porque el Central casi ha alcanzado su meta de reservas, por lo que ya no existe la misma urgencia para intervenir constantemente y evitar una mayor subida del tipo de cambio.
Por su parte, Leonardo Chialva, socio de una firma de inversión, consideró que no hay presión cambiaria, sino que se está produciendo una corrección en el tipo de cambio para revertir “los excesos de principios de año que llevaron a una caída del dólar cercana al 10%”. Agregó: “En un país con inflación y en un contexto de depreciación de monedas vecinas, es lógico que el tipo de cambio se ajuste para recuperar los niveles de principios de año”. La clave de esta situación es que el BCRA ha mantenido su racha compradora a pesar del aumento del dólar. Sin embargo, enfatizó que la velocidad del ajuste no depende de factores locales, sino del panorama global.









