Esta información se extrae de la Encuesta de Condiciones Crediticias que elabora trimestralmente el Banco Central (BCRA), la cual abarca una muestra de entidades financieras que representan aproximadamente el 90% del mercado de crédito al sector privado local. Esta encuesta evalúa cualitativamente la evolución de la oferta y la demanda en el sistema financiero.
En el segmento empresarial, los bancos comunicaron que los estándares para otorgar créditos se han restringido notablemente en comparación con el trimestre anterior. Esta tendencia afecta tanto a pequeñas y medianas empresas (pymes) como a grandes compañías, que también reportaron menores montos máximos aprobados, plazos más breves y exigencias de garantías más estrictas.
Paralelamente, los bancos han observado una caída significativa en la demanda crediticia, sin importar el tamaño de la empresa. Esta reducción suele estar relacionada con una disminución en la inversión, proyectos que han sido postergados y una menor necesidad de capital de trabajo. Para el segundo trimestre, no obstante, se anticipa un “moderado aumento” en la demanda, principalmente entre las grandes empresas, mientras que se espera una leve mejora en el caso de las pymes.
Con respecto a las familias, la encuesta reveló que las condiciones se han endurecido en términos de tarjetas de crédito y otros préstamos al consumo, mientras que los créditos prendarios e hipotecarios no presentaron cambios significativos. La demanda también ha disminuido en todas las categorías, siendo más pronunciada en tarjetas de crédito e hipotecas. En los próximos meses, las entidades bancarias pronostican cierta mejora en los préstamos prendarios y de consumo, con estabilidad en hipotecas y tarjetas.
La mayor prudencia de los bancos se complejiza por otro dato preocupante: el porcentaje de créditos problemáticos otorgados a individuos y empresas ha aumentado nuevamente en febrero, alcanzando nuevos récords en más de 20 años durante trece meses consecutivos. Esta tendencia se ha intensificado debido a la volatilidad financiera post-electoral, la aceleración de la inflación y la caída real de los ingresos.
“Todavía estamos juntando los pedazos, ofreciéndole a mucha gente planes de refinanciación. Pero seguramente este año seremos mucho más cautos”, indicaron representantes de uno de los principales bancos privados del país.
En términos concretos, la morosidad del sistema financiero se elevó al 6,7% en febrero, lo que representa un aumento casi cuatro veces mayor en comparación con el mismo mes del año anterior (1,76%). El deterioro más evidente se ha observado en los hogares, donde la morosidad alcanzó el 11,2%, la cifra más alta desde que se inició esta serie en 2008, es decir, en casi dos décadas. En cuanto a las empresas, la tasa de morosidad también…








