Recibir el resultado de un análisis de sangre que indica niveles elevados de triglicéridos puede generar incertidumbre sobre cómo modificar la alimentación. Una de las primeras recomendaciones de los profesionales de la salud es evaluar y ajustar los hábitos alimenticios. Tener triglicéridos altos no implica necesariamente eliminar todos los alimentos que nos gustan; con una planificación adecuada, es posible seguir una dieta saludable que ayude a controlar estos niveles y a cuidar la salud cardiovascular. Entre las alternativas posibles se encuentra la dieta mediterránea, un patrón alimentario que enfatiza el consumo de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescado, frutos secos y aceite de oliva. ¿Cómo se puede seguir la dieta mediterránea para disminuir los triglicéridos? La Fundación Española del Corazón ha elaborado un plan de alimentación de 14 días con el objetivo de ayudar a controlar los triglicéridos elevados. Esta propuesta, que cuenta con la validación de la Dra. Sara Sanz Rojo, especialista en Nutrición Humana y Dietética, se basa en la dieta mediterránea y organiza los diferentes grupos de alimentos para lograr un balance nutricional. ¿Cuál es el aporte calórico del plan? El esquema presenta diversos aportes energéticos y proporciones de macronutrientes a lo largo de sus dos semanas. Durante la primera semana, se sugiere un aporte energético de 2.037 kilocalorías diarias, desglosándose en 49,7 % de carbohidratos (252,9 g), 32,6 % de grasas (73,8 g) y 17,3 % de proteínas (88,3 g). En la segunda semana, el aporte energético recomendado es de 2.008 kilocalorías diarias, con un 49,4 % de carbohidratos (248,3 g), 34,3 % de grasas (76,5 g) y 16,3 % de proteínas (81,9 g). Estos valores son indicativos y no reflejan necesariamente las necesidades nutricionales de todas las personas. La cantidad de calorías y nutrientes debe adaptarse a las características individuales y a las pautas de un profesional. La fibra y las grasas saludables son componentes clave. El plan recomienda entre 11 y 12 gramos de grasas saturadas y entre 123 y 169 miligramos de colesterol por día, priorizando el consumo de fibra alimentaria con aportes diarios de entre 33 y 39,5 gramos. Esta fibra proviene de alimentos como verduras, frutas, frutos secos sin sal, pan integral y otros cereales altos en fibra. En relación a las grasas, se aconseja optar por fuentes como el aceite de oliva, los frutos secos y diferentes tipos de pescado, incluyendo la merluza y la trucha, así como pulpo como una opción adicional. Es esencial tener en cuenta que los triglicéridos elevados pueden asociarse con diversos factores, incluyendo la dieta, el consumo de alcohol, ciertas enfermedades, medicamentos y predisposición genética. Por lo tanto, la alimentación debe ser parte de una evaluación integral. Es importante mencionar que este plan es una guía general y no sustituye el asesoramiento nutricional personalizado. Para determinar la dieta más adecuada, especialmente cuando los triglicéridos están elevados, es recomendable consultar a un médico o un nutricionista. ¿Cómo se distribuyen las comidas en la dieta mediterránea? El plan establece una organización de las comidas a lo largo del día, sugiriendo combinaciones de alimentos para crear un menú equilibrado. En el desayuno, se puede incluir café o infusión con leche descremada, una tostada de pan integral con tomate y aceite de oliva, y una pieza de fruta. Esta combinación aporta carbohidratos, fibra y grasas saludables del aceite de oliva, junto con los nutrientes de la leche y la fruta. Para la merienda, las opciones incluyen: yogur o queso fresco descremado, pan tostado integral, fruta y entre 20 y 30 gramos de frutos secos tostados sin sal. La ingesta de frutos secos en porciones controladas contribuye a una alimentación saludable gracias a su contenido de grasas insaturadas, fibra y otros nutrientes. En el almuerzo, la comida principal podría consistir en legumbres, verduras, arroz, pastas integrales y mariscos. Se sugieren legumbres como porotos, lentejas, garbanzos y alubias, que se pueden acompañar con ensaladas que incluyan remolacha, hortalizas diversas y morrón. Las legumbres y los cereales integrales son fuente de fibra, mientras que las verduras aportan variedad de nutrientes y mejoran la calidad alimentaria en general. Para la cena, se proponen diferentes fuentes de proteínas: pescado a la plancha, pollo al limón, lomo de cerdo, huevos pochados y tortillas, los cuales pueden ser acompañados por verduras y hortalizas preparadas al horno o en crema, como berenjena. La elección de las preparaciones y cantidades debe adaptarse a las necesidades individuales y objetivos establecidos en la consulta nutricional. El plan de la Fundación Española del Corazón también establece cantidades orientativas para cada grupo de alimentos para facilitar la organización de la alimentación.









