En este marco, diversos actores del mercado están atentos al impacto que esta situación podría tener en el intercambio de bienes con la economía más grande de la región.
El economista Roberto Cachanosky se pronunció sobre la situación y alertó sobre los riesgos que implica la postura de la Casa Rosada. En una entrevista radial, dejó claro que no resulta conveniente confrontar directamente a la administración brasileña: “A mí me parece que pelearse de la forma en que se están peleando con el principal socio comercial de Argentina es, por lo menos, disparatado. Guste o no, es el principal socio. El grueso de las exportaciones, o, a ver, el principal destino de exportaciones va a Brasil”.
Al analizar la naturaleza de este conflicto en diálogo con un medio, Cachanosky diferenció los roces políticos habituales de lo que considera una provocación abierta que puede acarrear consecuencias institucionales. Al examinar el origen de esta discordia, explicó: “Lula no hizo ninguna declaración de insultos hacia Milei. Ahora, Milei fue allá a hacer campaña directamente y a insultarlo abiertamente a Lula. Y eso te genera un conflicto diplomático, por definición. Y queda todo reducido ahora a una relación comercial entre Argentina y Brasil”.
El analista destacó que la actitud del presidente argentino frente al mandatario brasileño no es una anomalía en su estilo de liderazgo, sino que responde a un patrón de comportamiento ya visible durante su campaña electoral. “A ver, no me llama la atención que Milei tenga un conflicto con alguien. Es lo normal, digamos. No sale de su esquema típico, ¿no?”, afirmó.
En otro segmento de la entrevista, el economista se refirió a su reciente renuncia al Consejo Académico de una entidad liberal, distanciándose de la dirección que han tomado ciertos sectores de este pensamiento en el país. Al detallar los motivos de su salida tras quince años de participación, cuestionó el alineamiento incondicional de estos espacios con la gestión actual de La Libertad Avanza: “Lo que yo veo es que están permanentemente apoyando cualquier cosa, y en forma incondicional, de lo que dice o hace Milei”.
Desde su perspectiva, este tipo de actitudes distorsiona el objetivo original de los foros de debate y análisis de políticas públicas. “Y eso, ya para mí, no es pertenecer a un Consejo Académico. Sería pertenecer a una especie de Instituto Patria del Gobierno de Milei. Y a mí no me interesa para nada, porque, más allá de lo económico, acá hay cuestiones institucionales que no son menores”, concluyó, expresando además que dentro del actual ecosistema liberal se siente cada vez “más solo”.









