Durante su homilía, destacó: “San Cayetano, aquí tienes a tu pueblo, que no desea resignarse a que el trabajo se convierta en una mercancía y que sea necesario tener dos o más empleos para llegar a fin de mes, o caer en la trampa de los créditos que sobrecargan a muchas familias”. También señaló el sufrimiento generado por los aumentos de precios, la insuficiencia de los salarios y la desesperación de aquellos que buscan alimentos en la basura.
El arzobispo instó a la congregación: “Ayudanos a no dar la espalda ante el dolor de los que sufren, ayudanos a ser empáticos con los más necesitados, ayudanos a trabajar por una Patria de hermanos, donde nadie sea descartable, donde nadie sea desechable; por ello, con el Papa León, reiteramos que la libertad económica debe ser medida siempre en función del bien común y de la dignidad de cada persona”.
Detrás de las vallas, una numerosa multitud escuchaba sus palabras, muchos sosteniendo estampitas de San Cayetano con lágrimas en los ojos. “Alguien tiene que decirlo”, comentó uno de los fieles, en referencia a las críticas hacia la situación económica. Otros asistentes asintieron en apoyo.
Desde su entorno, destacaron que el arzobispo “interactúa con las comunidades, está cercano a la gente e intenta transmitir lo que observa y escucha”. Los fieles aguardaron con gran expectativa su mensaje, algunos desde las primeras horas de la madrugada. La fila para ingresar al santuario de Liniers se extendía por las calles circundantes, horas antes de que comenzara la misa, que se inició pasadas las 11. Esta tradición se repite cada 7 de agosto desde hace décadas, según relataron varios asistentes.
En su discurso, García Cuerva mencionó que “el argentino es un pueblo exhausto de promesas incumplidas y de líderes que hablan de los pobres, pero distan de comprender sus verdaderas necesidades”. Agregó: “Hay una clase dirigente que a veces parece mirar hacia otro lado, concentrando su energía en descalificaciones y debates estériles que no benefician a nadie”.
“[Estamos] Mudos cuando ya no expresamos lo que nos duele, resignándonos pasivamente a que los costos aumenten: el transporte público, las tarifas, los alquileres y los alimentos. Mudos ante la realidad de los hermanos que buscan comida en la basura. Atragantados de bronca porque parece que el bienestar económico jamás llegará al ciudadano común”, enfatizó.
El arzobispo también celebró la inminente visita del Papa a Argentina, expresando: “Hoy queremos festejar con alegría el próximo viaje en noviembre del Papa León XIV a la Argentina”. Cita entonces una frase que heredó de su antecesor, Francisco: “Trabajando, nosotros nos hacemos más personas, florece nuestra humanidad, los jóvenes se convierten en adultos”. En sus palabras, esto recuerda que en la dinámica laboral debe priorizarse a la persona y la familia, y no solo al capital o las leyes del mercado.
Al finalizar la ceremonia, pasadas las 12, el arzobispo resaltó, en diálogo con la prensa, que la Iglesia busca “reconstruir los vínculos” junto a la preocupación por “la situación económica”. Destacó que muchas personas le expresan que no llegan a fin de mes, que están endeudadas y que no saben cómo seguir adelante.
Refirió que los fieles le transmiten su frustración por “los aumentos” y la corrupción latente. Expresó: “Indigna saber que hay una clase dirigente que a menudo está desconectada de lo que vive la gente”.
Durante el Tedeum del 9 de julio, tras la reciente renuncia del exjefe de Gabinete Manuel Adorni, investigado por su patrimonio, el arzobispo criticó a aquellos que se esconden “en cuevas de corrupción” para enriquecerse, en presencia del presidente Javier Milei y su gabinete.
Aclaró que al referirse a “la clase dirigente” que “mira para otro lado” y descalifica, incluye no solo a políticos, sino también a empresarios y religiosos. “Más que buscar culpables, necesitamos encontrar soluciones”, añadió.
En relación a las declaraciones del Presidente acerca de que la gente no está obligada a endeudarse, dijo que “las necesidades de la gente llevan a veces a que opten por ello”, lo cual condiciona su libertad. Explicó que, en ocasiones, es su único recurso y que muchos toman créditos sin comprender las condiciones. “El Estado debe estar del lado de los más desprotegidos”, concluyó.
García Cuerva consideró que la visita de León XIV representa “una hermosa oportunidad para unirnos como argentinos, para reconocer nuestras diferencias sin enemistades, fomentando el diálogo y el consenso”.
Esperan que durante su visita al país, el Papa aborde temas de paz y la reconstrucción de los lazos sociales.









