Estos aspectos estuvieron presentes durante la reciente visita del Papa a España, donde se pronunció sobre estos asuntos, los que también son desarrollados en su encíclica Magnífica humanitas, la primera de su pontificado. Este discurso refuerza el legado de Francisco y reitera la relevancia de la doctrina social de la Iglesia, influenciada por el magisterio de León XIII en el siglo XIX, en los albores de la revolución industrial.
Con la visita confirmada, el Episcopado argentino ha decidido formar una comisión nacional encargada de organizar el viaje, que incluirá un encuentro de Robert Prevost con comunidades en Buenos Aires, Córdoba y Luján a partir del 8 de noviembre. La presidencia de dicha comisión recaerá en el secretario general de la Conferencia Episcopal y obispo auxiliar de San Isidro, monseñor Raúl Pizarro. La organización contará con la participación de representantes de las diócesis que serán visitadas por el Papa.
El padre Matías Tarico, subsecretario general del Episcopado, asumirá el cargo de director operativo; además, se formarán áreas específicas para labores en comunicación, contenidos, logística e infraestructura, tal como se ha podido conocer.
Ante el contexto de tensiones sociales y divisiones en la política argentina, se anticipa que León XIV renovará su llamado al encuentro y a la construcción de puentes, una percepción arraigada en la Iglesia. No sería sorprendente un insistente llamado al diálogo y a la superación de las disputas.
“Será la primera visita del Papa a América Latina, una región que Robert Prevost conoce profundamente por su experiencia como misionero agustino, donde su encíclica Magnifica humanitas y su mensaje en pro de la paz han sido bien recibidos”, reflexionó un eclesiástico a principios de este mes.
Un aspecto delicado en la agenda del Papa es la polarización que ha marcado el panorama político de Argentina y que trasciende a otros países de América Latina. En su intervención ante el Congreso de los Diputados en España el 9 de junio, solicitó firmemente evitar la polarización política, un mensaje que generó una ovación unánime por parte de los parlamentarios presentes.
Las críticas hacia la polarización y la confrontación constante pueden también aplicarse al kirchnerismo, así como a la insistencia del Papa en buscar espacios de diálogo y consensos.
León XIV mantiene la línea de su predecesor, Francisco, pero con un estilo más mesurado y reflexivo. Sus mensajes a favor de la paz y la justicia social son claros, desde la atención a los excluidos por la pobreza hasta la necesidad de que la economía sirva al ser humano.
“Durante el viaje de León XIV se pueden esperar muchos temas, pero es importante tener en cuenta que será una visita pastoral. No se trata de un viaje político, ni de la visita de un jefe de Estado. El pastor viene a encontrarse con su pueblo, a llevar un mensaje de esperanza, y a promover la unidad en la Iglesia para escucharlo”, subrayó una fuente cercana al Episcopado.
En la Iglesia confían en que el Papa dejará un mensaje que ilumine los desafíos venideros. “Lo que esperamos es que el mensaje del Papa no termine con su partida, sino que renueve el compromiso misionero de la Iglesia en Argentina. Son temas que se han discutido y soñado ampliamente”, expresó una fuente eclesiástica.
En los casi quince meses de su pontificado, León XIV ha dirigido dos mensajes a la Argentina. En septiembre de 2025, solicitó a la 31ª Conferencia de la Unión Industrial Argentina que la economía se oriente hacia el bien común, enfatizando la importancia de la doctrina social de la Iglesia y señalando los desafíos ligados a la inclusión y la justicia social.
El 9 de junio del presente año, también remarcó a la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE) la necesidad de fomentar “una economía que esté al servicio de la persona y del bien común”, poniendo el acento en el legado de Enrique Shaw, un empresario notable por aplicar la doctrina social de la Iglesia en sus empresas. La Santa Sede, en la actualidad, está impulsando su causa de beatificación.
El Gobierno prestará especial atención a las menciones sobre la justicia, un tema que en Argentina está intrínsecamente relacionado con la política. El Papa dirigió en septiembre de 2025 el Jubileo de los Trabajadores del Poder Judicial en Roma, donde criticó la falta de acceso a la justicia, tachándola de un acto de discriminación.
El magisterio del Papa se fundamenta en conceptos claros acerca del bien común, el destino universal de los bienes y la justicia social, un lenguaje que permea su primera encíclica y que podría no ser bien recibido en ciertos sectores ideológicos.
Las menciones sobre la justicia social no son exclusivas del magisterio de Francisco; él ha denunciado la “cultura del descarte”. En Magnifica humanitas, el papa Prevost cita a Juan Pablo II, posiblemente el líder de la Iglesia más apreciado por los seguidores de Milei, quien afirmó que “la opción preferencial por los pobres debe guiar las decisiones personales y sociales”. Esto refleja la prioridad que concede la Iglesia a los más vulnerables, a los pobres, a los excluidos y a las víctimas de la violencia, así como aquellos que habitan en periferias urbanas o existenciales, un grupo que ha tenido fricciones con la administración de Milei.









