Las negociaciones para lograr este cambio fueron lideradas en las últimas horas por Patricia Bullrich, debido a que no lograban reunir los 37 votos necesarios para debatir el proyecto.
El impacto de los gobernadores
La situación comenzó a cambiar cuando varios gobernadores hicieron públicas sus objeciones a la reforma.
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, se convirtió en uno de los primeros en expresar su desacuerdo. A través de un comunicado en redes sociales, afirmó que su provincia no apoyará ninguna medida que favorezca la extranjerización de la tierra, defendiendo que esos recursos deberían permanecer en manos argentinas. Esta posición influyó en el voto de la senadora Julieta Corroza, quien hasta entonces era considerada a favor del oficialismo.
Por otro lado, el tucumano Osvaldo Jaldo confirmó que las senadoras Beatriz Ávila y Sandra Mendoza sostendrán su postura de oponerse al proyecto. En la misma línea, el misionero Hugo Passalacqua indicó que su provincia protegerá sus recursos estratégicos y se manifestará en contra de cualquier modificación que facilite la adquisición de tierras por extranjeros.
El mandato de no acompañar
El conteo de apoyos del oficialismo se debilitó en menos de 24 horas. Los legisladores radicales Flavio Fama y Daniel Kroneberger, que hasta el martes se mostraban indecisos, finalmente decidieron votar en contra.
Asimismo, los senadores José María Carambia (Santa Cruz) y Flavia Royón (Salta) confirmaron que también se opondrán a la reforma. Con estos cambios, la oposición al capítulo III, que elimina los límites en la compra de tierras por parte de extranjeros, se volvió mayoritaria.
Incluso si Anabel Fernández Sagasti y Flavio Fama no pudieran participar en la votación, el oficialismo seguiría sin posibilidades de revertir el resultado.
La única legisladora que aún no ha definido su posición públicamente es Edith Terenzi. Sin embargo, la problemática que enfrenta La Libertad Avanza va más allá de este capítulo. Diversos senadores temen que respaldar el resto de la iniciativa los vincule políticamente a una reforma que genera gran resistencia en sus respectivas provincias. Esta situación ha abierto la posibilidad de que no solo fracase el capítulo relacionado con la extranjerización, sino que toda la ley se vea comprometida.









