El trágico hecho ocurrió el 19 de julio en una vivienda ubicada en la calle Carlos de la Vega al 400, en el barrio La Chacarita, donde se encontró a la víctima sin vida. Desde el momento del crimen, no ha habido acercamientos por parte de familiares para informarse sobre el estado de la causa ni ofrecer apoyo a la familia.
Recientemente, solo un hermano y una sobrina de Norma Varela Tula han iniciado trámites para constituirse como querellantes en la causa, representados por el abogado Diego Quinteros Martínez. No obstante, el paradero del padre de Marcelo Tula sigue siendo un misterio para las autoridades.
La autopsia reveló que la causa de muerte fue un shock hipovolémico agudo a consecuencia de múltiples heridas de arma blanca en el cuello y en el resto del cuerpo. Según el entorno familiar, el cuerpo de Norma presentaba decenas de puñaladas y evidencias de un ataque extremadamente violento. Una sobrina de la víctima, Soledad, compartió que la escena del crimen fue impactante por la brutalidad del mismo.
El proceso judicial se encuentra en una fase crucial: la Fiscalía de Violencia Familiar y de Género, con Alejandra Antonino al frente, ha tomado intervención formal en el caso y ha dispuesto la realización de pericias psiquiátricas y psicológicas para Marcelo Tula. Este joven fue trasladado al Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) para llevar a cabo los estudios necesarios.
Su estado de salud se ha mantenido estable en el área de Salud Mental del Hospital San Juan Bautista. Los médicos que lo atienden indicaron que ingresó con una descompensación psicótica y sigue recibiendo el tratamiento adecuado.
La fiscal Antonino también ha solicitado informes socioambientales sobre la vida de Norma Tula y del imputado. Además, se ha dispuesto que personal especializado evalúe si el joven está en condiciones de afrontar una Junta Interdisciplinaria que determine su estado psicofísico. Hasta el momento, no se ha fijado una fecha específica para la audiencia de control de detención, donde se decidirá si el acusado permanece privado de libertad mientras avanza la investigación.
Durante la feria judicial, la causa fue asumida por la fiscal Yésica Miranda, quien procedió a imputar a Marcelo y a recolectar los primeros elementos de prueba. Luego de ese periodo, el caso fue transferido a la Fiscalía de Violencia Familiar y de Género, donde se continúan las gestiones para recolectar testimonios del entorno de la víctima y del acusado.
Un aspecto que ha suscitado un mayor interés público y mediático en el caso son los antecedentes de violencia familiar. Según la reconstrucción judicial y los relatos, la relación entre Norma y su hijo era conflictiva. Soledad mencionó que “ella todo el tiempo lo echaba de la casa porque era muy agresivo, muy violento”.
Relató que, el día de los hechos, Marcelo llegó en un automóvil rojo acompañado por un amigo, y tras una discusión, ocurrió el ataque. Después, se habría dirigido a la vivienda de un amigo en un barrio cercano, donde confesó el crimen. Posteriormente, un conocido del entorno notificó a la familia de la víctima sobre el suceso.
La investigación sigue en curso y continúan los intentos por localizar a personas cercanas a ambos para recoger testimonios. En este contexto, el paradero del padre de Marcelo Tula se vuelve relevante, dado que podría aportar información sobre la dinámica familiar y la motivación detrás del crimen. Hasta ahora, no ha hecho comparecencia ante la Justicia ni ha sido localizado por las autoridades.









