La salud de la deuda estadounidense se encuentra comprometida. Su calificación pasó de “AAA” a “AA1” y, en la reciente licitación de bonos a 20 años por un total de USD 16.000 millones, los inversores exigieron tasas más elevadas. Además, la crisis en el sector del petróleo provocó que diversos países redujeran sus tenencias de títulos estadounidenses en sus reservas, destacándose China y Japón como algunos de los principales vendedores.
El oro no logró funcionar como un refugio, marcando una baja cercana al 7% en el mes, al igual que el Bitcoin, que cotiza alrededor de USD 77.000 y ha perdido casi un 30% de su valor en el último año. Los fondos relacionados con acciones energéticas fueron los más demandados, impulsados por un repunte en el petróleo, que ayer cerró a USD 111,04, siendo uno de los pocos activos que terminó en alza.
Por otro lado, los bonos de países emergentes, que inicialmente representaron una alternativa atractiva para los fondos de inversión, han visto disminuir su atractivo, con un descenso del 1,1% en el índice de mercados emergentes. Esto implica que los títulos soberanos, incluidos los argentinos, han tenido un mejor comportamiento que los de otras regiones. Los instrumentos locales tuvieron caídas moderadas de hasta 0,5%, lo que elevó el riesgo país en 4 unidades (+0,7%) a 547 puntos básicos.
El clima negativo en el mercado internacional también impactó en la Bolsa local. El S&P Merval, que agrupa las acciones líderes, cayó un 1,47% en pesos y un 2,1% en dólares. Los bancos sufrieron un desplome superior al 4% tras el anuncio de que no habrá asistencia oficial para los deudores morosos, siendo VALO la excepción, con un incremento del 0,2% debido a su enfoque en fideicomisos y ausencia de cartera de morosos. En contraste, las empresas de gas y petróleo experimentaron incrementos, siendo Metrogas con un avance superior al 4% y YPF con un 1,2%.
La problemática que afecta al mundo también ha tenido su reflejo en Argentina. La inflación mayorista de abril alcanzó un 5,2%, en comparación, aunque a distancia, con el 1,2% de los precios al productor en Estados Unidos. Ambos índices reflejan una situación de crisis, con el aumento del petróleo como punto común.
Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, comentó que “se operó bajo un clima de marcada aversión al riesgo global y recalibración de carteras. Tras la tregua transitoria de la rueda previa, los mercados asimilaron la falta de avances estructurales en la cumbre de Beijing y el endurecimiento en la retórica de la Casa Blanca que reavivó los temores de un desabastecimiento energético crónico”.
“Mientras Wall Street -agregó- corrigió con el sector tecnológico liderando las bajas antes del balance clave de Nvidia, la plaza argentina no pudo sostener el rebote y sufrió un duro castigo: los ADRs (certificados de tenencias de acciones argentinas) también se vieron afectados.









