Según reportes de medios locales, el fin de la fabricación de este producto emblemático transformará la planta rosarina en un centro con operaciones mínimas, que se enfocará principalmente en la importación de productos terminados, lo que agravará el recorte en su estructura laboral.
Con el cierre de la línea de producción de heladeras, la firma sueca también pondrá fin a la fabricación de cocinas, cuya producción ya se suspendió en enero. A partir de ahora, solo se seguirán fabricando freezers y lavarropas, según informaron fuentes de la empresa.
En cuanto al personal, la cifra de empleados se verá nuevamente afectada: de las 750 posiciones originales, quedarán cerca de 250 tras esta medida, y solo 150 trabajadores continuarán en sus puestos, dedicándose a las funciones que aún estén operativas. Directivos de la empresa afirmaron: “Ya no se fabrican más acá”.
En marzo, Electrolux había implementado un plan de reducción de personal en la fábrica de Rosario, que incluía un programa de retiros voluntarios ofertado a 100 empleados. Este programa resultó en una mayor aceptación de lo esperado, con más de 130 operarios optando por retirarse antes del cierre de la convocatoria, según información de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Este ajuste se realiza en un contexto en que la planta operaba por debajo de su capacidad histórica.
Las condiciones de los retiros incluían el pago total de la indemnización bajo el régimen anterior a la reforma laboral, así como tres salarios adicionales como incentivo para la aceptación voluntaria, de acuerdo con datos gremiales. Esta decisión empresarial se sitúa en una tendencia de ajuste y reconversión dentro de la industria nacional de línea blanca, que enfrenta desafíos crecientes.
La baja en las ventas de electrodomésticos en los últimos meses ha llevado a los fabricantes locales a ajustar su producción y a reducir costos para mejorar su eficiencia. En octubre de 2025, la planta de Rosario había implementado suspensiones rotativas que afectaron a aproximadamente 400 trabajadores debido a la baja demanda y la acumulación de stock. Un acuerdo alcanzado con la UOM permitió amortiguar el impacto en la plantilla y adaptar la producción a la demanda del mercado.
Esta estrategia permitió que la planta mantuviera operaciones, aunque en un formato muy reducido, con el propósito de evitar un desbalance mayor entre producción y ventas. Representantes de la compañía señalaron que esta situación se debe a la combinación de un menor consumo y el creciente ingreso de productos importados.









