Marcas como BMW con su Mini Cooper y Fiat con el Cinquecento ya habían marcado el camino en el regreso de clásicos, haciendo que autos icónicos como el 500 regresaran a las calles. Sin embargo, aquel contexto no contemplaba la presencia de fabricantes chinos ni el auge del vehículo eléctrico, limitándose a revivir modelos con motores de combustión.
Con la llegada de nuevas empresas al sector, el enfoque ha cambiado, incorporando la electromovilidad en el diseño de vehículos que recuerdan a aquellos clásicos. Modelos como el Renault 5, el Renault 4 y el Twingo han hecho su reaparición, al igual que Fiat, que ya ha presentado versiones modernas del 600 y planea hacer lo mismo con el Panda. Volkswagen se suma a la tendencia con el Polo, y Citroën se prepara para revelar un concepto basado en el icónico 2CV en el próximo Salón de París.
La motivación detrás de esta tendencia es la necesidad de aumentar las ventas, en un entorno donde el número de marcas ha crecido de 50 a 250 en apenas 20 años, y existen más de 2,500 modelos diferentes, aunque muchos comparten similitudes. Las marcas tradicionales están buscando innovar para retomar su legado.
En este contexto, ha resurgido una idea especial: revivir el Buggy, un vehículo popular en Argentina durante los años 70, reconocido por su diseño juvenil y su falta de techo rígido. Esta iniciativa proviene de Matías Mussetta, un ingeniero argentino radicado en Italia desde hace más de diez años. Con experiencia en Ferrari, Lamborghini y Dallara, ahora se encuentra desarrollando un nuevo prototipo.
La concepción de este Buggy moderno cuenta con la colaboración de Juan Manuel Díaz, un destacado diseñador argentino que ha trabajado con Alfa Romeo y Audi. “Lo contacté a ‘Manu’ porque quería la firma y el peso de un diseñador senior, porque más allá de ser un auto íntegramente construido en materiales compuestos, los detalles son fundamentales para mí y él me garantiza ese alto estándar de terminaciones y calidad del diseño en sí mismo”, expresó Mussetta.
El proyecto, bajo la marca Brado y con el nombre Carbon Buggy, se está desarrollando en Parma, una región italiana conocida por su vínculo con la industria automotriz de alto rendimiento. Este lugar también inspira a Mussetta, quien admira el legado de Horacio Pagani, otro argentino reconocido en el ámbito del automovilismo.
A diferencia de la tendencia hacia los vehículos eléctricos, el Carbon Buggy ofrecerá dos opciones de motorización a gasolina y evitará cualquier electrónica innecesaria. “Quería poner en el mercado un auto completamente analógico. La intención es darle a los amantes de los motores y el manejo un auto para divertirse y disfrutar sin esta contaminación electrónica que tienen los autos modernos, incluso los restomod”, añadió Mussetta.
El Carbon Buggy será ligero, pesando únicamente 450 kilos, y se impulsará con un motor Volkswagen de cuatro cilindros refrigerado por aire. Ofrecerá dos versiones: un motor de 1.8 litros con 90 CV y otro de 2.0 litros con 115 CV.
“El auto de los años 70 era muy rústico y nosotros le vamos a mantener la esencia, pero con un diseño de líneas refinadas, con estilo italiano. Será un restomod premium, completamente hecho con materiales de alta calidad como fibra de carbono, titanio y aluminio









