Petya Koeva Brooks, vicedirectora del departamento de Investigaciones del organismo, destacó la reactivación del proceso de desinflación del índice de precios al consumidor (IPC), que el Gobierno estima que alcanzará el 2% en junio. “Se prevé que la inflación llegue al 25% para fines de 2026, y se espera que la rígida política fiscal, junto con las mejoras continuas en el marco y en las operaciones monetarias, respalden la convergencia de la inflación hacia un dígito para finales de 2028”, afirmó Brooks.
En el informe, el FMI mantuvo su previsión de crecimiento para la economía argentina en relación con la estimación anterior. Se espera que el PBI crezca un 3,5% en 2023 y un 4% en 2027.
Además, se prevé una aceleración de la actividad durante el resto de 2026, impulsada por las exportaciones primarias y la reactivación de la inversión y la construcción, según indicó Brooks. Este dato supone un cambio con respecto a la revisión anterior, cuando el organismo había ajustado a la baja su previsión en medio punto porcentual por el impacto de la guerra en Medio Oriente. En esta oportunidad, la proyección se mantuvo, alineándose con la tendencia observada en muchas economías emergentes que no dependen directamente del petróleo de la región en conflicto.
Por otro lado, el FMI ajustó levemente a la baja su expectativa de crecimiento a nivel global, anticipando un incremento del 3% a nivel mundial para este año y del 3,4% para 2027, ligeramente por debajo del promedio del 3,5% registrado en 2024 y 2025. El organismo explicó que esta desaceleración se debe al impacto negativo generado por la guerra en Medio Oriente, aunque dicho efecto fue compensado en parte por el impulso que la adopción acelerada de la inteligencia artificial (IA) ha proporcionado a la actividad global.
“El impacto varía considerablemente en función de la exposición de los países a la guerra y de su posición en la cadena de valor tecnológica”, señaló el FMI. Los países exportadores de energía ajenos a la zona de conflicto se beneficiaron de mejores términos de intercambio, mientras que economías conectadas al ciclo tecnológico, como Corea del Sur, Taiwán, Malasia y Tailandia, mostraron un desempeño mejor al esperado, incluso dependiendo de la energía importada.
Respecto a los precios, el FMI proyectó que la inflación global aumentará del 4,1% en 2025 al 4,7% en este año, antes de desacelerarse hasta el 3,9% en 2027. Esta es una revisión al alza respecto a abril, que indica que el proceso de desinflación observado desde 2024 se ha detenido. El organismo atribuyó este aumento a la escalada en los precios de la energía y los alimentos, previendo que el petróleo alcanzará un promedio de 89 dólares por barril este año, un 9% más alto que lo anteriormente estimado.
Entre las principales economías, Estados Unidos crecería un 2,3% este año y un 2,2% en 2027, prácticamente sin cambios con respecto al informe previo. La proyección para la zona euro fue revisada a la baja, estimándose un crecimiento del 0,9% para 2026. China se desaceleraría a un 4,6%, mientras que India mantendría su posición entre las economías de mayor crecimiento, con un aumento proyectado del 6,4%.
El mayor impacto recayó sobre Medio Oriente y Asia Central, regiones para las que el FMI pronosticó apenas un crecimiento del 0,7% este año, lo que representa una disminución de 1,2 puntos respecto a abril. Sin embargo, proyectó una fuerte recuperación del 6,5% para 2027 a medida que se normalice el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz. Arabia Saudita, con rutas de exportación más diversificadas, se vería menos afectada.
Entre las amenazas más relevantes, el FMI mencionó la posible reactivación del conflicto en Medio Oriente, la fragmentación del comercio internacional y una eventual corrección brusca en las valoraciones de las acciones tecnológicas, en un contexto donde los mercados, como el Dow Jones en Estados Unidos, muestran una alta concentración en compañías vinculadas a la inteligencia artificial. El organismo reiteró la importancia de que los bancos centrales mantengan la estabilidad de precios y que los países fortalezcan sus espacios fiscales.









