Uno de los momentos más destacados de la noche ocurrió cuando Messi expresó su descontento con el trato del árbitro tras un reclamo: “A mí hablame bien. Yo te hablé bien. Hablame con respeto”. Durante la entrevista, el árbitro buscó poner paños fríos a la situación, comentando: “Son situaciones que ocurren entre jugadores. En el fútbol se dan este tipo de conversaciones; los capitanes suelen hablar un poco más y las nuevas reglas lo permiten”.
Pinheiro enfatizó que la interacción con Messi no fue diferente a las que establece normalmente con otros jugadores. “Lo que pasó con Messi ha pasado con otros jugadores. Como era Messi, quizás fue más visible, pero es algo que sucede de forma natural en el fútbol. Los árbitros hablamos con los jugadores, y a veces hay opiniones diferentes sobre ciertas situaciones, pero nada fuera de lo común”.
El árbitro subrayó que la notoriedad del incidente se debía a la relevancia del jugador argentino. “Siendo Messi o Cristiano Ronaldo, estas situaciones se ven de otra manera, pero son perfectamente normales. Este tipo de conversaciones son incluso saludables, porque no tenemos por qué mostrar tarjetas amarillas por todo. Hablamos, y cuando hablamos, nos entendemos. Fue un incidente específico del partido y seguimos adelante”.
Las cámaras captaron el momento en que Messi protestó por el tono con el que el árbitro se dirigió a él, en una imagen que rápidamente se volvió viral y uno de los temas más debatidos del encuentro.
El otro hecho que marcó el desarrollo del partido fue la expulsión de Breel Embolo, cuya decisión fue tomada tras una revisión del VAR, generando un intenso debate durante y después del partido. Pinheiro defendió el procedimiento aplicado por el equipo arbitral, explicando cómo se llegó a la decisión. “En ese momento, la percepción que tuvimos fue que el jugador de Argentina había cometido una falta para tarjeta amarilla. Sin embargo, el VAR indicó que no hubo falta, que el otro simuló la falta. Analizo la situación y veo que efectivamente no hubo falta, que hay una simulación… Resultó ser la segunda amarilla”.
El árbitro destacó que, independientemente de que esa amonestación concluyera en la expulsión de Embolo, la decisión disciplinaria sería la misma. “Si hubiese sido la primera, la decisión habría sido la misma. Por eso, fue un cambio que la FIFA introdujo. Creo que los cambios realizados están todos orientados a un mejor juego. Esto tuvo un impacto positivo en nosotros, los árbitros, en la verdad del juego. Sinceramente, creo que son cambios muy, muy positivos”.
El 28 de julio, la IFAB publicó una aclaración sobre el alcance del protocolo VAR en este tipo de acciones. Horas después, la FIFA también respaldó la decisión del cuerpo arbitral, sosteniendo que la interpretación utilizada durante el torneo fue correcta.
En su Circular N° 34, la IFAB detalló que la regla de “confusión de identidad” solo permite corregir a quien recibe una tarjeta amarilla, pero no altera la naturaleza de la infracción sancionada. En este sentido, el VAR podía corregir si el árbitro había amonestado al jugador equivocado, pero no modificar una falta por una simulación. “Una tarjeta amarilla, que no sea una segunda tarjeta amarilla, solo puede ser revisada para identificar al jugador que cometió la falta; la falta en sí no puede ser revisada y/o modificada”, aclaró el organismo.
A partir de esta interpretación, se concluyó que Embolo no debió haber sido expulsado, dado que el protocolo vigente no autorizaba esa intervención del VAR. La controversia escaló rápidamente, llevando a la FIFA a pronunciarse mediante un comunicado en el que respaldó el criterio aplicado por los árbitros en el Mundial, asegurando que el procedimiento utilizado fue consistente durante todo el torneo.
“La interpretación de la FIFA sobre Identidad Equivocada se aplicó de manera consistente durante la Copa Mundial. Hubo dos instancias en las que un jugador fue identificado erróneamente como autor de una infracción de tarjeta amarilla y el VAR aconsejó al árbitro corregir el error factual generado por la simulación del oponente”, explicó el organismo.
Además, subrayó que “la simulación en sí no puede ser disputada y no debería resultar en una sanción disciplinaria contra un oponente que podría llevar a mayores consecuencias, como una expulsión por una segunda tarjeta amarilla o una suspensión por acumulación de amonestaciones”. Finalmente, concluyeron: “No consideramos que esto haya sido un error del árbitro o del VAR. La decisión restauró la justicia. Hemos estado en contacto con la IFAB durante todo el proceso y confirmaron que esta interpretación es válida y se tendrá en cuenta para futuras revisiones del Protocolo VAR”.









