Pequeño J expuso cómo llegó al país en octubre de 2024, destacando su elección por la cultura argentina, mencionando el locro, los asados y la selección de fútbol. Entró de forma irregular desde Bolivia, atravesando Jujuy y tomando un micro hacia Buenos Aires. A su llegada a la Terminal de Retiro, se informaron sobre opciones de alojamiento y le recomendaron el barrio Zabaleta.
Comenzó su aventura en la venta ambulante de ropa, y tras unos meses, se cruzó con Miguel Ángel Villanueva, conocido previamente en Trujillo, Perú, quien le ofreció un trabajo. A principios de 2025, se unió a Villanueva, con quien también conoció a Celeste, quien inicialmente era empleada, pero luego comenzó una relación con el jefe.
El 6 de septiembre del año anterior, Villanueva le indicó que debía recibir a alguien apodado “El Gordo” y buscar chicas en el barrio de Flores, donde conoció a dos de las víctimas, Morena y Lara. Esta situación se repitió unos días después en un boliche, donde se enteró de que se realizaría una “fiesta”.
El 18 de septiembre, a pocas horas del triple crimen, Villanueva contactó a Pequeño J y le pidió que fuera a Quilmes para recibir a algunas personas. Fue así que él y otros llegaron a la casa de Florencio Varela, donde se cometieron los crímenes. En esa conversación, “El Gordo” mencionó que era necesario preparar un ambiente ruidoso, sugiriendo que los vecinos no se interpondrían.
El día de los asesinatos, Miguel Ángel se comunicó con Pequeño J para que lo acompañara a un garage, donde “El Gordo” se disponía a comprar un auto. Según lo relatado, esa noche volvió a casa, disfrutó de un videojuego y cenó pollo en un restaurante peruano antes de dormir.
En la madrugada del 20 de septiembre, llegaron a su hogar dos personas, y uno de ellos, Matías Osorio, le pidió esconder un arma, lo que él se negó a hacer. Sin embargo, posteriormente fue a la casa de su novia, donde se enteró del caso a través de la televisión y le escribió a Osorio.
Poco después, los medios comenzaron a mencionar su nombre y el de Osorio en relación con los homicidios. Al ver su imagen en pantalla, Pequeño J expresó que sintió “mucho miedo y confusión”, y discutió con su compañero sobre la posibilidad de huir a Perú, un plan que Osorio decidió acompañar.
En su testimonio, relató que tomaron un remis hacia Bermejo y cruzaron la frontera en bote. Desde Perú, le pidió a su novia que escondiera el arma en el colchón de su tío y que quemara lo relacionado. Al encontrarse en Perú, mencionó que no podía alojar a Osorio en casa de su madre.
Durante su fuga, conoció a un trailero que le cobró 300 dólares por llevarlo a Lima, donde fue detenido a fines de septiembre. Tras recibir consejo legal, optó por solicitar la extradición, entendiendo la situación delicada en Argentina. Fue encarcelado en Cañete durante siete meses antes de ser extraditado en mayo.
En el cierre de su declaración, envió un mensaje a las familias de las víctimas, expresando su profundo pesar por las pérdidas y enfatizando su inocencia. Además, mencionó que sus tíos están siendo acusados erróneamente, afirmando que todo surgió a raíz de documentos encontrados en su casa durante su viaje a Uruguay.









