En un documento de 220 páginas al que se tuvo acceso, las autoridades confirmaron un patrón sostenido de “falta de diligencia y grave desatención de los funcionarios” en la causa del homicidio que ocurrió el 25 de noviembre de 2006 en Río Cuarto.
El veredicto menciona que durante los 14 años en que los fiscales acusados estuvieron a cargo del caso, se relegó prematuramente la línea investigativa relacionada con los trabajadores que realizaban tareas en el domicilio de la víctima, especialmente en lo que atañe a Roberto Bárzola, hoy el único imputado. Se expone que no se agotaron las medidas mínimas razonables, a pesar de que existían indicios objetivos que justificaban continuar en esa dirección.
Asimismo, el jury subrayó que los fiscales actuaron en contra de las normativas aplicables en casos de violencia de género, eligiendo concentrar los recursos investigativos en el entorno familiar de la víctima. Esto resultó en la construcción de hipótesis acusatorias arbitrarias contra su hijo y, posteriormente, contra su esposo.
Se hizo hincapié en que esta preferencia se mantuvo incluso cuando, desde etapas iniciales de la instrucción, ya existían pruebas relevantes que demandaban profundizar en la línea alternativa. Dichas pruebas incluían contradicciones en los testimonios de Bárzola y su empleador, así como la confirmación de la presencia de Bárzola en la casa de la víctima en un horario coincidente con el asesinato y el hallazgo de perfiles genéticos masculinos desconocidos en la escena del crimen, documentados en múltiples informes periciales tanto locales como internacionales.
“El comportamiento de los tres fiscales enjuiciados durante el tiempo que estuvieron al frente de la causa demuestra un patrón homogéneo de desidia en la adopción de medidas efectivas para esclarecer el hecho… ninguno de ellos fue exhaustivo a la hora de considerar otras líneas de investigación o explorar otras hipótesis que pudieran haber llevado a soluciones diferentes”, indica el fallo.
Además, se señala que “la negligencia de los fiscales radicó en haber desoído serios indicios que habilitaban la realización de medidas probatorias determinantes que, hoy se puede afirmar, hubieran conducido a establecer otra línea investigativa del homicidio”. Durante su gestión, el fiscal Di Santo contaba desde los primeros momentos con evidencias que…









