Compañías como Google, Meta y Microsoft, que forman parte de las Siete Magníficas de Wall Street (que incluyen también a Nvidia, Apple, Amazon y Tesla), están entre las más renombradas. Desde Argentina, los inversionistas tienen la opción de adquirir cedears de estas empresas, una herramienta que permite mitigar el riesgo local y que está relacionada de forma indirecta con el dólar, ya que, aunque se adquieran en pesos, su desempeño está ligado a las variaciones del dólar contado con liquidación (CCL).
“Si bien la dinámica general para el mercado de renta variable se mantiene condicionada por la volatilidad en el precio del crudo a nivel mundial, producto de las continuas tensiones en Medio Oriente, también empezamos a tener en el último mes la temporada de resultados de las compañías estadounidenses”, mencionó Gabriel Proruk, analista senior de acciones en Invertir en Bolsa (IEB).
Hasta ahora, cerca del 60% de las empresas que integran el S&P500 han reportado sus resultados y han dejado “expectativas favorables” respecto a la demanda de servicios relacionados con la inteligencia artificial, impulsada por la inversión sostenida de las grandes corporaciones en infraestructura de IA a largo plazo. “Aunque el panorama sigue siendo positivo a mediano y largo plazo, consideramos que las altas valuaciones de estas empresas requieren mantener una prudencia táctica en el posicionamiento”, advirtió el analista.
Siguiendo esta línea, Damián Vlassich, líder de Estrategias en IOL Inversiones, sugirió la creación de un portafolio enfocado en el crecimiento estructural de las tecnológicas a largo plazo. Un ejemplo de esto es Taiwán Semiconductores (TSMC), que actualmente controla más del 70% de los ingresos globales por fundición avanzada, ampliando su ventaja sobre la competencia en los últimos tiempos.
“En lo que respecta al grupo conocido como las Siete Magníficas, Microsoft (MSFT) y Google (GOOGL) son fundamentales en nuestra tesis tecnológica. Ambas cumplen los criterios que consideramos: posición dominante en nube e inteligencia artificial, fundamentales sólidos con rendimientos de flujo de caja atractivos, y la capacidad de monetizar IA que ya se refleja en resultados tangibles, no solo en narrativa”, subrayó. Para aquellos con un perfil de inversión más agresivo, Meta (META) surge como una alternativa atractiva debido a su baja valoración en comparación con su potencial de crecimiento.
Además, Proruk recomendó el ETF de semiconductores (SMH) para que los inversionistas se expongan al ciclo de inversión en infraestructura de inteligencia artificial a través de las principales empresas del sector. También hizo referencia al ETF que otorga igual ponderación a todas las compañías que conforman el índice S&P500.









