Ocaña, que ha denunciado a Moyano por presunta administración fraudulenta durante las últimas dos décadas, presentó su solicitud ante la SSS el pasado viernes. Esta petición se fundamenta en una reciente publicación donde se mencionaron transferencias significativas desde el sindicato hacia fideicomisos relacionados con Liliana Esther Zulet, esposa de Moyano, y sus hijos de una relación anterior.
“En el caso de Oschoca, se configura una incorrecta o mala administración de sus recursos conjuntamente con la inadecuada prestación de sus servicios, circunstancias objetivas que avalan que el Poder Ejecutivo Nacional tome cartas en el asunto y disponga su intervención. La mala administración y la inadecuada prestación de servicios no resultan nada nuevo en la obra social de camioneros administrada o, mejor dicho, manejada como un bien propio, o particular, por parte de la familia de Hugo Moyano sin rendir cuentas”, expresó Ocaña, quien exige la intervención del presidente Javier Milei.
El informe revela que la obra social presenta una deuda que en las 23 seccionales del interior del país ascendía a $32.400.067 millones hasta febrero de este año, según datos de la Federación Nacional de Camioneros. Esta cifra no incluye a Buenos Aires, donde reside el 50% de los 190.000 afiliados, por lo que el déficit financiero podría alcanzar los $60.000 millones de pesos si se considera el número total de afiliados, según fuentes del sector.
Ocaña, en su comunicación con la SSS, destaca que Oschoca reportó un patrimonio neto negativo de -$7.284.162,00 y un resultado operativo de -$8.778.715,00 en el periodo entre 2017 y 2022, lo que plantea un posible riesgo de quiebra.
“La realidad es difícil de ocultar y es simplemente numérica: el gremio de camioneros maneja cifras siderales, lo mismo que su obra social. La realidad es que Oschoca debería ser un modelo de prestaciones para la Argentina, sin embargo: obra social pobre o con prestaciones deficientes y familia Moyano rica. Aquí no hay efecto derrame; los cuantiosos fondos que manejan no se vuelcan a prestaciones de calidad y mejoras del servicio de salud. Actúan como una especie de ‘caja chica’ que de chica no tienen nada para Hugo Moyano, que distribuye los bienes entre sociedades vinculadas a su esposa Liliana Zulet y que nada tienen que ver con las prestaciones que debería brindar un agente de servicios de salud









