El abogado Marcelo Lamboglia, quien hasta ahora ocupaba el cargo de interventor del ENRE, será el presidente del nuevo directorio por un período de cinco años.
Lo acompañarán como vicepresidente el ingeniero Vicente Serra, quien tendrá un mandato de cuatro años, y tres vocales: el licenciado Marcelo Nachon, que era interventor del Enargas hasta su nombramiento, la doctora Griselda Lambertini y el ingeniero Héctor Falzone.
Los vocales tendrán mandatos escalonados de tres, dos y un año, respectivamente, lo que asegurará la continuidad en la dirección cuando se produzcan los cambios de autoridades.
La designación no estuvo libre de tensiones. En la contienda por la presidencia del nuevo organismo se enfrentaron dos candidatos, con el Ministerio de Economía siendo claro respecto a su criterio de selección: optaron por “el que hizo mejor trabajo”, según lo establecido por un comité de selección que incluía a Osvaldo Rolando, quien fue el antecesor de Lamboglia en el ENRE, además de Santiago Urbiztondo y María Luján Crespo.
Con esta designación se completa el proceso de selección que fue convocado en octubre del año pasado por la Secretaría de Energía mediante un concurso de antecedentes. En febrero, el Gobierno había presentado la lista de nombres a la comisión bicameral del Congreso, encargada de emitir su opinión previa.
Dado que no se recibió pronunciamiento por parte del poder legislativo dentro del tiempo estipulado —sin que ninguna de las dos cámaras haya constituido formalmente esa comisión—, el Gobierno decidió avanzar con las designaciones, apoyándose en las facultades que le otorgan las normas vigentes.
La creación del Enrge fue establecida por el decreto 452/2025, publicado en julio del año pasado, como parte de un conjunto de reformas regulatorias que también abarcó la modernización de los marcos normativos para el gas y la electricidad.
La ley de Bases ordenó la fusión de los dos entes, otorgando al Ejecutivo la tarea de simplificar la estructura regulatoria del sector, con el objetivo de disminuir costos operativos y alinear el sistema institucional con estándares internacionales, particularmente bajo los criterios de la OCDE.
El nuevo ente, de carácter autárquico, operará en el ámbito de la Secretaría de Energía y será responsable de las funciones que anteriormente realizaban el Enargas y el ENRE: supervisar el cumplimiento de las normativas, establecer presupuestos, elaborar el balance anual, imponer sanciones y gestionar la tasa de inspección y control que financia su operación.
Para integrar el directorio, la normativa exige experiencia en áreas relevantes.









