La reciente visita del ministro de Economía, Luis Caputo, y su equipo a Washington generó reacciones mixtas entre los grandes inversores internacionales. Por un lado, muchos validaron las proyecciones del gobierno sobre un 2026 sin contratiempos, resaltando aspectos como el acuerdo técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el equilibrio fiscal y el aumento de reservas. También se mencionó la búsqueda de financiamiento alternativo para cumplir con los pagos, sin necesidad de regresar aún al mercado internacional. Sin embargo, persiste una inquietud considerable: ¿qué tan robusto será el camino hacia 2027, que coincide con un año electoral y presenta significativos vencimientos en moneda extranjera? Este diagnóstico se reflejó en los informes elaborados por bancos internacionales y fondos de inversión después de las recientes reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial. Un tema central en estas discusiones fue la guerra en Medio Oriente y sus repercusiones en el precio del petróleo, así como en la inflación global, las tasas de interés y el interés en mercados emergentes. UBS fue uno de los bancos que proporcionó más detalles sobre las reuniones con los funcionarios argentinos. En su informe, destacó que el equipo económico exhibió una “extrema confianza” y retrató a Argentina en un contexto favorable, caracterizado por un “presupuesto equilibrado, moneda estable y una transformación estructural en energía y minería”. No obstante, también mencionó un dato relevante: la “frustración” del gobierno debido a que los spreads “siguen demasiado amplios para que las emisiones externas resulten atractivas”. En otras palabras, en el Ministerio de Economía consideran que el riesgo país aún no refleja completamente la mejora macroeconómica y, por lo tanto, optan por diferir su regreso al mercado voluntario de deuda a tasas cercanas al 9%. Respecto al FMI, UBS afirmó que el organismo mantuvo una postura “constructiva, pero más cautelosa”. El jefe de misión confirmó el acuerdo técnico por la segunda revisión y destacó como “bastante impresionante” el impulso reformista tras las elecciones legislativas. Sin embargo, también subrayó la persistente inflación “pegajosa” y un “crecimiento desigual”. En otro orden de cosas, el Banco Central (BCRA) prosiguió con la aceleración de sus compras de divisas, adquiriendo este martes US$235 millones, sumando en lo que va del año más de US$6300 millones, una cifra que en el mercado se considera un termómetro clave del programa económico. Banco Galicia, que también formó parte de las reuniones en Washington, planteó dos preguntas recurrentes entre los inversores. La primera fue: “¿Cuáles serán los buffers (amortiguadores) que tendrá Argentina para enfrentar este escenario?”









