Un relevamiento de consultoras de consumo masivo en las principales cadenas de supermercados advierte sobre una temporada de ventas navideñas fría. La Canasta Navideña 2025 llega a las góndolas con aumentos que, si bien acompañan a la inflación general en pesos, representan un encarecimiento notable en dólares debido a la estabilidad del tipo de cambio. Productos tradicionales como pan dulce, sidra y turrones de primeras marcas registran precios que obligan al consumidor a buscar alternativas más económicas.
Los comerciantes reportan una caída del 10% en volumen de ventas respecto al mismo período de 2024. La estrategia de las familias es clara: adelantar compras de productos no perecederos aprovechando las promociones bancarias, pero reducir la cantidad de ítems en la mesa. El “efecto aguinaldo” aún no se siente con fuerza, ya que gran parte de ese ingreso extra se destina a pagar deudas de tarjeta de crédito acumuladas durante el año.
Los supermercados han lanzado agresivas campañas de descuentos por cantidad (3×2 o 4×3) para intentar mover el stock antes de las Fiestas. Saben que el poder adquisitivo está recuperándose pero sigue siendo selectivo. La novedad de este año es la fuerte presencia de productos importados en la mesa dulce, que entran a competir por precio gracias a la apertura comercial, presionando a los fabricantes locales a no excederse con los márgenes.
El brindis de 2025 será más medido. La clase media hace malabares para mantener la tradición sin desequilibrar el presupuesto del verano, confirmando que la estabilidad macroeconómica aún convive con una restricción presupuestaria microeconómica severa.









